Una noche de invierno un poeta Argentino fue descubierto con unos escritos bajo el brazo, y fue secuestrado.
Con palo en mano le borraron, una por una, las expresiones del rostro.
Luego secaron sus lágrimas y apagaron su risa.
En un descampado lo hicieron gritar hasta vaciar su voz.
Y así fue silencio; fue siendo nada, fue siendo nadie.
Ocurrió en el año 76 en plena dictadura militar, cuando además, otros 30.000 Argentinos fueron condenados a vivir bajo tierra.
A ésa tierra, el tiempo le llovió.
Y en medio del desértico pastizal, creció un árbol.
Árbol vigoroso, de enormes raíces y ramas amigas del cielo.
Una tarde de primavera, el árbol dio el regalo más hermoso que puede obsequiar la naturaleza: Su fruto rodó a las calles ofreciéndose a los transeúntes, quiénes los degustaron bocado a bocado.
Ése mismo día ocurrió un milagro: Las opiniones regresaron a la boca de la gente, y las palabras renacidas, volaron hacia la libertad.
Fue un 10 de diciembre de 1983.
Recordatorio
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Sin ánimo de ser pesada... esta tarde, a las 19h tenemos una cita. Os
espero.
Espacio Lector Nobel.
Arroyo de la Media Legua, 46
Metro: Vinateros o Estrell...
Hace 5 horas

7 comentarios:
Guao!! Me meto en tu blog porque quiero responder a tu lindo comentario a mi post (ya viejo) sobre la lluvia y me consigo este post tuyo sobre la lluvia tambien. La lluvia de tiempo que tanto ha dejado atras. La lluvia de reclamos que tantas conciencias ha ablandado. La lluvia de gritos que, a pesar de su silencio, hicieron florecer esperanzas y convicciones.
Me impresiona tu honestidad en tu presentacion en el blog. Pero me impresiona mucho mas la increible conexion, tan cercana, que tengo con el pueblo argentino a pesar de estar en la punta norte del continente que compartimos. Una amiga de mi madre en la infancia cuyo hermano murio en la Guerra de las Malvinas... tema que no se tocaba nunca. Hoy dia soy amiga de un venezolano, hijo de argentinos que son nietos de inmigrantes judios perseguidos. A su vez, ellos huyeron cuando la dictadura argentina estaba en pleno crecimiento y su hijo mayor, mi amigo, tiene tu edad y la mia (compartimos el 1978) y la conciencia de los que creemos que por las malas no se logra nada bueno.
Asi pues, la lluvia de la que hablaba yo entonces, que sirve para limpiar la tierra y el espiritu, ha servido hoy para hacerme hasta revisar mi apsado y la conexion que siento con tu pais, del que me he enamorado poco a poco, inexplicablemente, y al que tangueo en mi imaginacion mientras Gardel, la Camerata Portena, Piazzola y Troilo me cantan de una ciudad que anhelo conocer y que recorro imaginariamente en mis clases de tango.
Un abrazo... desde otro pais con eufemismos en la lengua que "procesa" la realidad al ritmo de la politica de turno.
Disculpa la falta de acentos, la compu se me volvio loca hace unso dias.
muy buena la imagen del fruto que hizo que las opiniones regresaran a la boca de la gente...
un abrazo amigo!
de más está decirte las ganas que tengo de conocer la casa nueva!!!
Lindas metáforas utilizadas con mucho acierto en éste hermoso post.
Saludos y un abrazo
Aunque lleguen un poco tarde, recibe mis felicitaciones por tu cumpleaños.
Un fuerte abrazo para ti y tus palabras que cuentan tanto y tan bien. Besos.
Leandro, hermosas y sentidas palabras...estoy segura que ese árbol dio frutos, un "Nunca más".
Tengo algunos poemas sobre el tema que todavía no agregué al blog...siempre es duro y lo seguirá siendo.
Un abrazo enorme
Felicitaciones, es una manera muy hermosa de honrarlos!
Un abrazo, te invito a Malegria, cuando quieras...
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