No quedaban nubes disponibles.
Mucha demanda para muy poca oferta.
Ocurrió en una época en que el cielo estaba de moda
y los ángeles no conseguían lugar para alquilar.
Aquellos querubines desamparados,
anduvieron por largo tiempo
durmiendo sobre nubes pasajeras;
sin donde confiar sus muebles,
ni lugar donde colgar sus alas.
En el planeta tierra
una mujer escuchó esta historia.
Conmovida miró al cielo,
abrió la boca bien grande
y los llamó.
Millones de ángeles huérfanos,
bajaron cubriendo el horizonte con plumas
y en aquella boca abierta
se lograron hospedar.
Y noche tras noche,
los serafines refugiados
agradecen su favor
soplando las cuerdas vocales
de ésta mujer,
llamada Norah Jones.