El mar oyó su llanto, y las olas partieron en su búsqueda.
Devorando arena, las rompientes alcanzaron las calles
y recorrieron la ciudad hasta hallar el hotel.
Por debajo de la puerta que escondía aquel lamento,
el agua se coló y acarició sus pies.
Luego, la invitó.
En su escritorio, Alfonsina dejó su último poema
y echó a andar por la larga alfombra
que tiñe la luna sobre el océano.
Y
paso a paso
su espalda fue siendo adiós.
Su piel, escamas,
y su pelo, danzante,
algas en lo hondo.
Y desde entonces,
todos los mares donde el mundo nada
saben al salado sabor de sus lágrimas.
y recorrieron la ciudad hasta hallar el hotel.
Por debajo de la puerta que escondía aquel lamento,
el agua se coló y acarició sus pies.
Luego, la invitó.
En su escritorio, Alfonsina dejó su último poema
y echó a andar por la larga alfombra
que tiñe la luna sobre el océano.
Y
paso a paso
su espalda fue siendo adiós.
Su piel, escamas,
y su pelo, danzante,
algas en lo hondo.
Y desde entonces,
todos los mares donde el mundo nada
saben al salado sabor de sus lágrimas.
A Storni, Alfonsina.

6 comentarios:
Bellísimo. Recrea en mi cabeza una imagen de una ajena despedida.
Lindas letras.
Saludos
ODISEA DE UN AMOR NEFASTO
Hola Leandro, hace meses atràs una amiga me recomendò a esta gran poeta y escritora ; Alfonsina, y al leer sus poemas, quedè encantada por su pluma.
Tiene una delicadeza y una sensibilidad para provocar toda clase de sensaciones al leerla.
Es realmente muy buena.
Un gran abrazo Leandro, desde Santiago de Chile.
Susana-Agualuna
Primera vez por aca y encuentro esto, GENIAL! AMO A ALFONSINA TANTO COMO EL MAR ¿o al reves?
Interesantes sus letras!
Mi querido amigo:
Me encanta su forma de transmitir sus sentimientos. En cuanto a Alfonsina Storni, he de confesar con vergüenza que no he leído nada de ella, a pesar de que su historia me fascina, y del hecho de que parte de mi biblioteca se lo debo a un concurso sobre su obra.Enrevesado,¿verdad?. Me pondré sobre sus pasos y sus olas en cuanto termine con la veintena de libros que esperan pacientemente su turno.
Un abrazo.
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