fue a oír un concierto
de aquella clásica música
, que aún siendo del ayer,
todavía nos canta.
Entre un revoloteo de aplausos
Mayuko Kamio ocupó el centro del escenario,
anidó su instrumento sobre el hombro
y mientras la orquesta le prestaba su otra voz,
los piecitos de la niña quedaron inmóviles
debajo de una butaca
/que aún crecida le quedaba/
Luego de unos cuantos compases
la pequeña se aferró fuertemente a su madre
y señalando el violín,
susurró:
- Eso dice cosas que me gustan,
pero me hacen llorar.
A Mery.
A su música.
En su cumpleaños.
5 comentarios:
sabés que yo siento lo mismo del violín?
bueno, creo q muchos lo sentimos, el violín es como una lágrima :)
un abrazo enorme, que lindo pasar por tu casa
besos
claudia
Me ha gustado mucho reencontrarme con tu página. Aunque el vídeo de esta entrada parece no salir.
Un abrazo.
Por cierto, en mi blog comparto un premio contigo.
Un abrazo.
Clau!
Me sumo a tu afirmación (más ahora que lo estoy estudiando)...
Juan:
Siempre bienvenido!!
Gracias a tu visita y a tus palabras.
Y más gracias aún, por dejarme ser parte de tu reconocimiento...
Abrazo grande a ambos!
¡Ah, ahora sí lo vi! ¡Maravilloso vídeo! ¡Qué gran interpretación!
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